Trump cancela el visado de la embajadora de Brasil en EEUU y la tensión con Lula vuelve a escalar

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Estados Unidos y Brasil profundizaron este martes el creciente enfrentamiento entre los dos gobiernos con una inusual decisión de la administración de Donald Trump: le retiró el visado a la embajadora brasileña en Washington, aunque asegura que eso no implica su expulsión del país.

El congelamiento diplomático a la embajadora Maria Luiza Ribeiro Viotti es, según coinciden en señalar los medios brasileños tras una teleconferencia con el Departamento de Estado, una represalia de Trump ante la demora de Luiz Inácio Lula da Silva en darle el plácet al nuevo embajador estadounidense en Brasilia, Daniel Pérez.

La cancillería brasileña no reaccionó por el momento ante la decisión del secretario de Estado, Marco Rubio, cuyo departamento no descarta “nuevas sanciones” contra Brasil.

El gobierno de Lula negó recientemente el visado para ingresar al país a Darren Beattie, asesor principal para Brasil del gobierno estadounidense. Lo mismo sucedió días antes con dos funcionarios del Departamento de Estado ante la sospecha de Brasilia de que su propósito era interferir en el proceso electoral de cara a las presidenciales de octubre.

“La justificación oficial de la visita era debatir sobre la libertad de expresión en el contexto de las elecciones, pero, según el periódico estadounidense The Washington Post, los estadounidenses Riley M. Barne y Samuel D. Samson pretendían cuestionar la integridad del proceso electoral”, señaló Folha de Sao Paulo.

“En abril, un reportaje de The New York Times describió a Samson, que ocupa el cargo de subsecretario adjunto de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, como la apuesta de Trump para la ‘guerra cultural de Trump contra Europa’”.

Rubio y Lula se dispensan una antipatía que no disimulan, a tal punto que el secretario de Estado estaba muy oportunamente fuera del país cuando el presidente brasileño visitó a Trump el 7 de mayo de este año en la Casa Blanca.

“Sus políticas económicas son perjudiciales para los estadounidenses y para los brasileños. Durante el último año, Lula ha antepuesto su propio ego a la búsqueda de un acuerdo en beneficio del bienestar del pueblo brasileño, y estos aranceles son el precio que hay que pagar por ello”, dijo recientemente el secretario de Estado, que considera a Brasil como “país no amigo” de los Estados Unidos.

Pese al tono amistoso de aquella reunión bilateral en mayo, que se extendió por tres horas, las relaciones entre la Casa Blanca y el Palacio del Planalto han vuelto a tensionarse, incluyendo nuevas sanciones estadounidenses mediante la subida de aranceles, y es esperable que continúen así de cara a una campaña electoral en la que Lula saca réditos de su posición de defensa de la soberanía nacional.