
La detención del opositor ruso Borís Nadezhdin se produjo al inicio de la campaña para las elecciones legislativas de septiembre. En paralelo, el presidente Vladímir Putin inauguró su primer acto de campaña con un discurso centrado en la fortaleza nacional y en la guerra en Ucrania. Nadezhdin, que intentó postularse a la presidencia en 2024, fue acusado de extremismo y enfrenta el riesgo de quedar inhabilitado para aspirar a un escaño en la Duma.
El caso ha sido interpretado como una combinación de presión judicial, barreras electorales y el uso político de la narrativa bélica contra un dirigente con proyección electoral. El opositor había sido declarado recientemente “agente extranjero” y, según informes, un arresto por hasta 15 días por cargos de extremismo podría impedir su participación en las legislativas del 20 de septiembre.
Nadezhdin, de 63 años, fue trasladado a la comisaría de Dolgoprudni, en la región de Moscú, pocas horas antes de la aparición pública de Putin. En su canal de Telegram informó: “Vino la policía. Me llevan a la comisaría de Dolgoprudni”.
Horas después, las autoridades le imputaron un delito de extremismo por la difusión en 2023 de un enlace con una imagen de Alexéi Navalni. Nadezhdin negó haber cometido la infracción: “No he cometido el acto del que se me acusa. Nunca publiqué y no pienso publicar en ningún lugar una imagen con simbología extremista”, escribió.
El viernes anterior, el Ministerio de Justicia lo había inscrito como agente extranjero. En ese momento Nadezhdin afirmó que continuaría con la recolección de firmas para concurrir a las legislativas, argumentando que la ley no le impedía hacerlo.
Sin embargo, una enmienda aprobada en mayo de 2024 restringe la participación electoral de las personas con ese estatus, según los medios. Además, fuentes policiales señalaron que un arresto de 15 días por extremismo lo dejaría definitivamente inhabilitado para buscar un escaño en la Duma.
El dirigente acusó al Kremlin de intentar “excluir a los rivales más peligrosos” para garantizar el “resultado deseado”. En marzo de 2024 la Comisión Electoral Central ya había rechazado su candidatura presidencial por irregularidades formales en la recolección de firmas.
Antecedentes de exclusión de opositores y críticos de la guerra
Nadezhdin trabajó en su momento con el asesinado viceprimer ministro Borís Nemtsov y fue uno de los pocos dirigentes públicos que asistieron al entierro de Alexéi Navalni. Antes de su último intento electoral llegó a registrar hasta un 15% de intención de voto en la víspera de las presidenciales, cuando defendía, entre otras propuestas, la negociación de paz entre rusos y ucranianos.
Ha comparado la etiqueta de “agente extranjero” con las antiguas calificaciones de la era soviética, como “enemigo del pueblo”. En una entrevista con EFE en abril afirmó que el sistema autoritario de Putin se degradaba y sostuvo que dos tercios de los rusos deseaban el fin de la guerra.
También denunció arrestos frecuentes de autoridades locales: “No pasa un día sin que sea arrestado un vicegobernador o un alcalde. Ni un solo día”, dijo, y añadió que la situación del país empeora y que la confianza en el Gobierno disminuye. Sobre el bloqueo de internet, criticó directamente al presidente: “Lamentablemente, Putin no sabe muy bien cómo funciona el mundo moderno”. Ese clima afecta asimismo a candidaturas críticas con la campaña militar en Ucrania.
Putin arranca la campaña con el discurso de la guerra en Ucrania
Mientras Nadezhdin era conducido a la comisaría, Putin participó en el foro “Todo por la victoria”, organizado por la plataforma patriótica Frente Popular, que marcó el inicio de su campaña hacia las legislativas de septiembre.
Ante militares y familiares, el presidente apeló a la capacidad de resistencia del país y a la idea de superar dificultades como fuente de fortaleza, señalando que ese impulso permitirá continuar avanzando.
La intervención se produjo tras la aprobación por parte de la Comisión Electoral Central de las listas de 11 partidos, en un contexto de creciente desgaste interno marcado por la guerra y sus efectos económicos y sociales.
El desgaste de Rusia Unida en vísperas de las legislativas
Los sondeos muestran a Rusia Unida afrontando las legislativas con niveles de apoyo históricamente bajos. El descontento se atribuye al cansancio por la guerra, la contracción de la economía, la subida de precios, el bloqueo de internet y problemas en el suministro de combustible tras ataques contra refinerías.
Las estimaciones varían: medios independientes sitúan al partido gubernamental apenas por encima del 20% de intención de voto, mientras encuestas vinculadas al Gobierno lo sitúan por encima del 30%, una cifra que, aun así, sería insuficiente para mantener la mayoría constitucional.
En ese escenario, el espacio opositor legal tampoco parece sólido. El partido Yábloko tiene dificultades para superar el umbral del 5% necesario para entrar en el Parlamento, en un contexto en el que muchos de sus candidatos han sido encarcelados o excluidos por críticas a la campaña militar en Ucrania.
