Las autoridades iraníes advirtieron este jueves que responderán contra “toda la infraestructura” en la región si Estados Unidos cumple la amenaza del presidente Donald Trump de atacar instalaciones iraníes. También señalaron que no permitirán, bajo ninguna circunstancia, una intervención estadounidense en el estrecho de Ormuz y calificaron esa zona como una “línea roja invencible”.
La advertencia fue difundida en un comunicado dirigido a Washington y atribuida a Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Cuartel General Central de Khatam al-Anbiya.
En el texto, Zolfaghari sostuvo que, si se concretan las amenazas de atacar la infraestructura de la República Islámica, entonces “toda la infraestructura de la región” que hasta ahora se ha mantenido intacta por la contención iraní será “aplastada” por los “poderosos golpes” de las fuerzas armadas iraníes.
Esas declaraciones se produjeron después de que Trump advirtiera esta semana que Estados Unidos atacaría centrales eléctricas y puentes iraníes si Teherán no regresaba a las negociaciones.
En una entrevista con Fox News, el presidente estadounidense afirmó que “la semana que viene se le pondrá muy mal a los iraníes” y añadió: “Vamos a dejar fuera de combate todas sus centrales eléctricas. Vamos a dejar fuera de combate todos sus puentes, a menos que se sienten a la mesa y negocien”.

El mandatario también dijo que los bombardeos “continuarán hasta que diga ya basta” y anunció una ofensiva “muy fuerte” prevista para la noche del jueves. Afirmó que, aunque Estados Unidos podría haber logrado sus objetivos militares, considera que “la única forma de negociar” con Irán es “a través de la fuerza”.
Trump comparó a Irán con un boxeador que, pese a estar “degradado a un nivel muy bajo”, aún mantiene cierta capacidad de respuesta: “Les queda algo de fuerza para luchar, pero no mucha”. Consultado sobre la posibilidad de reanudar el diálogo, dijo “Ahora no quiero negociar”, aunque reconoció contactos entre representantes de ambos países ese mismo día y afirmó que Teherán continúa buscando un acuerdo.
Las amenazas contra infraestructura civil no son nuevas: en marzo se informó que Trump había advertido con “aniquilar” plantas eléctricas y de agua potable iraníes si Teherán no aceptaba términos de paz “en breve”. Organismos y expertos en derecho internacional han señalado que destruir instalaciones civiles de este tipo constituiría una violación del derecho internacional humanitario y podría tipificarse como crimen de guerra.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) explicó que los últimos ataques estaban dirigidos a “degradar las capacidades iraníes utilizadas para atacar el tráfico comercial” en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una parte sustancial del petróleo y el gas del Golfo Pérsico.
La entidad militar detalló que las fuerzas estadounidenses atacaron “centros de mando iraníes, emplazamientos de defensa aérea, capacidades de misiles y drones, e instalaciones de vigilancia costera” con el objetivo de reducir la capacidad del régimen para “amenazar a los marineros inocentes que tripulan buques comerciales” en el estrecho de Ormuz.
Además, CENTCOM indicó que se emplearon municiones de precisión para alcanzar objetivos en múltiples ubicaciones, incluyendo Bandar Abbas.
(Con información de AFP)
