El ltimo Tren de Medianoche

El Último Tren de Medianoche

Cada noche, exactamente a las 12:00, un tren pasaba por la estación abandonada al borde de la ciudad. Nadie sabía de dónde venía ni hacia dónde iba. No aparecía en ningún horario, y sin embargo, siempre llegaba.

Lucas lo había visto desde lejos durante años, pero nunca se había atrevido a acercarse. Hasta que una noche, sin saber por qué, decidió hacerlo.

El tren era antiguo, con vagones iluminados por una luz tenue. Al subir, notó algo inquietante: todos los pasajeros parecían perdidos en sus pensamientos, como si no estuvieran del todo presentes.

Una mujer sentada frente a él le habló en voz baja:

Confundido, Lucas miró por la ventana. En lugar del paisaje nocturno, vio escenas de su propia vida: oportunidades que dejó pasar, palabras que nunca dijo, caminos que no eligió.

Cada estación representaba una posibilidad distinta. Podía bajarse en cualquiera de ellas… pero sabía que, al hacerlo, su vida cambiaría por completo.

El tren comenzó a desacelerar en una estación familiar: el momento en que decidió no irse de su ciudad, cuando tuvo la oportunidad de empezar de nuevo en otro país.

El corazón le latía con fuerza. Podía bajarse. Podía rehacer su historia.

Pero también sabía que todo lo que había vivido después desaparecería.

Cuando las puertas se abrieron, dudó. Miró hacia atrás, hacia los pasajeros, hacia su reflejo en el vidrio. Y por primera vez, entendió que sus decisiones, incluso las equivocadas, lo habían convertido en quien era.

Las puertas se cerraron.

El tren continuó su camino hasta desaparecer en la oscuridad.

A la mañana siguiente, Lucas despertó en su cama, como si nada hubiera pasado. Pero algo era diferente. Ya no pensaba en lo que pudo haber sido.

Ahora, estaba decidido a construir lo que aún podía ser.